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Sociedad

Cómo combatir el sedentarismo de los adolescentes en pandemia

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Padres y madres están encontrando formas informales y creativas para sacar a sus hijos al aire libre de manera segura.

Como sabe cualquier padre que vea lo que es la escuela en casa, las clases por Zoom están lejos de mantener rigor militar. Son más bien como si tu hija, acostada en el piso del living, hiciera ejercicios de levantamiento de piernas con muy pocas ganas, a la luz de su laptop.

Muchos alumnos, en particular los púberes y los adolescentes, no ejercitan su cuerpo todo lo que deberían: tanto durante la pandemia como en otras épocas (60 minutos por día entre los 6 y los 17 años, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU.). Un informe de marzo de 2020 aparecido en la publicación especializada The Lancet muestra evidencias científicas de por qué tus hijos no quieren salir del sofá: a medida que van transitando la adolescencia, los chicos se vuelven más sedentarios, cosa que se asocia con mayor riesgo de depresión hacia los 18 años. Que sean activos físicamente es importante tanto para su salud física como mental.

Sin embargo, con muchos deportes grupales organizados en campos de recreación y de atletismo, canchas de juego y gimnasios de escalada cerrados o restringidos a grupos chicos durante horas reducidas, ¿qué puede hacer un chico cada vez más perezoso? Más exactamente: ¿qué tienen que hacer madres o padres de un chico cada vez más perezoso?

Muchos padres y madres se están haciendo cargo de la situación y buscan maneras informales y creativas de atraer a sus preadolescentes y adolescentes aislados, apartarlos de sus pantallas y llevarlos afuera, a que se junten con otros, de forma segura. Para conseguir que tus propios jovencitos se muevan un poco, aquí hay algunas ideas de familias de todo EE.UU., casi todas éxitos garantizados.

Organizá un pequeño club para correr

En San Francisco, bajo la lluvia, la niebla o el cielo azul (e incluso bajo el tristemente célebre cielo naranja por los incendios), un grupo de chicos de sexto grado se reúne en el parque Golden Gate dos veces a la semana para correr 3 kilómetros. Su lema no oficial: “Distancia segura, distancia mínima”. Hay que ponerse máscara y son frecuentes los descansos para sacarse fotos, así como el helado después de correr.

Iniciado en agosto por voluntad de algunos padres del lugar, el pequeño club ha tenido tanto éxito ―atrae entre 6 y 20 chicos por sesión― que algunos llaman ocasionalmente para pedir una tercera tarde por semana e incluso una reunión antes de ir a la escuela a las 7 de la mañana (en cuyo caso se sirven rosquillas). Pero las golosinas no son la atracción principal.

“Me gusta la experiencia de estar con compañeros de mi edad y hacer algo todos a la vez”, dice Henry Gersick, de 11 años. “En lugar de quedarme sentado.”

¡Saltar! ¡Saltar! ¡Saltar!

Uno de los deportes más accesibles, baratos y socialmente distantes es algo que tal vez ni siquiera te hayas dado cuenta de que es un deporte. Desde que comenzó la pandemia, saltar a la soga se ha convertido en “una moda TikTok“, según Nick Woodard, 14 veces campeón mundial de salto en la soga y creador de Learnin’ the Ropes,  programa diseñado para enseñar a niños y adultos la alegría de saltar. “Todo lo que hace falta es tiempo, algo de espacio, una cuerda para saltar de 5 dólares, y ya estás”, afirma Woodard.

Radicados en Bowling Green, estado de Kentucky, Woodard y su esposa Kaylee (seis veces campeona del mundo por derecho propio) dirigen talleres virtuales para chicos a partir de apenas 6 años, desde Malasia hasta Alemania. Una clase de 30 minutos cuesta 35 dólares por chico e incluye precalentamiento de la araña, instrucción y desafíos. (¿Cuántos saltos podés hacer en 30 segundos?) “Se divierten tanto que ni siquiera se dan cuenta de que están haciendo ejercicio”, afirma Kaylee Woodard. Y un argumento de venta a mano es que saltar a la soga —a diferencia de los deportes de equipo— es algo que se puede hacer juntos y separados.

Salta a la soga, diversión y ejercicio. Foto Shutterstock.

Salta a la soga, diversión y ejercicio. Foto Shutterstock.

Salí a caminar con la familia y un amigo

“Mis hijos son reacios a hacer cualquier cosa al aire libre, salvo que nos reunamos con otra familia; entonces se entusiasman totalmente”, dice Ginny Yurich, fundadora de 1000 Hours Outside (1000 horas afuera), una cuenta familiar de Instagram con más de 112.000 seguidores que desafía a los jóvenes a pasar un promedio de 2,7 horas al aire libre por día todo el año.

“Asegurate de tener comida, un botiquín de primeros auxilios y amigos: los amigos son la pieza clave“, sostiene Ginny (las máscaras también).

Madre de cinco hijos de Michigan, Ginny Yurich arrastra a sus hijos a caminar de día, sí, pero también a hacer caminatas nocturnas con linternas, caminatas bajo la lluvia y paseos en la nieve. Según cuenta, se inspiró en el libro de 2017 There’s No Such Thing as Bad Weather (No existe el mal tiempo), de la bloguera sueco-estadounidense Linda McGurk, que adhiere al concepto escandinavo de friluftsliv o “vida al aire libre”. Para Yurich y McGurk, la experiencia al aire libre es primordial para el desarrollo y el bienestar de los niños.

También se puede seguir el ejemplo de Dave Rubenstein, padre de dos hijos de la ciudad de Lawrence, Kansas, y poné en práctica el “Momento de Diversión Familiar Forzada”.

“Lo llamamos MDFF”, señala Rubenstein refiriéndose a esta actividad semanal. “Por lo general implica una caminata alrededor del lago en la ciudad, pero podría ser cualquier actividad al aire libre que los adolescentes suelen odiar. Y si se quejan, el castigo es más MDFF.”

Formá una pandilla amistosa de ciclistas del barrio

“Los chicos andan en bicicleta como nunca antes”, dice Jon Solomon, portavoz del Programa Deportes y Sociedad del Instituto Aspen, iniciativa de esta organización sin fines de lucro para ayudar a desarrollar comunidades saludables a través de los deportes. A lo largo del año, las ventas de bicicletas para paseo crecieron un 203% año tras año, informa.

En un barrio de Denver, un vecino ha abierto en su propiedad una pista de motocross de media milla para todos los chicos de la cuadra. Wyatt Isgrig, de 14 años, y sus amigos la recorren a menudo en mountain bikes, motonetas o motos todo terreno.

Madre de dos hijos, a Ali Freedman, del barrio Roslindale de Boston, le encanta ver a chicos y chicas de todas las edades jugando en su calle juntos. “Todos los días a eso de las 3.30 de la tarde, pasan en bicicleta por nuestra casa chicos que no conocíamos antes del COVID y preguntan ‘¿Podés salir a jugar?'”, dice Ali.

Todos los chiquilines llevan máscaras puestas —”Las mamás les mandan hilos de texto para verificar la aplicación correcta de los barbijos máscaras cuando se convierten en pañales para el mentón”, aclara Freedman, que cada tanto se asoma a espiar por la ventana— y lo mejor de todo: “Se quedan afuera hasta la cena”.

La pandemia dio nuevo impulso a las actividades al aire libre. Foto ilustrativa Shutterstock.

La pandemia dio nuevo impulso a las actividades al aire libre. Foto ilustrativa Shutterstock.

Inventá tu propio juego

En una encuesta realizada en septiembre por el Instituto Aspen y la Universidad Estatal de Utah sobre respuesta a la pandemia de coronavirus, el 71% de los padres respondió que los “juegos individuales” (como encestar la pelota ellos solos en el aro) eran la forma de deporte con mayor grado de comodidad para sus hijos, seguidos por los clásicos juegos de barrio informales, como el básquet en grupo o el tenis.

Pero inventar tu propio juego tiene sus propias recompensas. Un día que de otro modo hubiera sido aburrido en los suburbios de Maryland, Jon Solomon y su hijo de 11 años inventaron algo que llaman “hock-ball”. Requiere un palo de hockey, una pelota de tenis y una vereda o calle vacía.

Solomon intenta explicarlo. “Se hace circular la pelota de tenis como si fuera una pelota para patear —puede ser de manera suave, lenta o rebotando— y cuando el lanzador la arroja, la persona que tiene el palo trata de pegarle y luego corre de un lado a otro hasta alcanzar la placa de la base.” Hay puntos y entradas, como en el béisbol, y al parecer es divertido para todas las edades. “El único problema es que inevitablemente la pelota termina yendo a parar abajo de un coche estacionado“, advierte Solomon.

Si todo lo demás falla, sobornalos

Pagale a tu hijo o hija lo que te parezca por minuto para pasear el cachorro pandémico que acaban de incorporar.

“Eso los saca de la casa y de encima mío… Y ganan algo de dinero”, dijo Murray Isgrig, el padre de Wyatt en Denver. “Aunque no tengan donde gastarlo”. ♦

Rachel Levin © New York Times

 Traducción: Román García Azcárate

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Un Curso Municipal de oficios donó mantas al Hogar de Ancianos

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Los alumnos del Curso de Telar y Tinte, que dicta Andrea Burgueño, donaron 36 abrigos confeccionados por ellos especialmente para los adultos mayores que residen en el lugar.

El Curso Municipal de Oficios de Telar y Tinte donó este viernes 36 mantas de lana a los residentes del Hogar Municipal de Ancianos.

Acompañadas por Elisa Abella y la secretaria de Salud, Cecilia Acciardi, las alumnas y alumnos entregaron el material especialmente confeccionado para los adultos mayores, para que puedan atravesar la época de bajas temperaturas de forma cálida.

Los abrigos fueron realizados con todos las herramientas y conocimientos que brinda la profesora del curso, Andrea Burgueño, durante las clases gratuitas utilizando lana de muy buena calidad otorgada por la Secretaría de Inclusión, Educación y Cultura del Municipio.

La entrega se concretó en las instalaciones del hogar y los residentes se mostraron muy contentos y agradecidos por recibir las mantas que cada uno de sus puntos fueron tejidos con mucho amor.

“Estoy feliz de compartir este momento y que también una propuesta que se le brinda a los vecinos de forma gratuita sea un puente para generar acciones solidarias que traen grandes beneficios no solo por lo material sino por lo emocional”, enfatizó Elisa Abella tras participar de la entrega.

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La mediación comunitaria, un espacio de diálogo para resolver conflictos vecinales

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En la ciudad, el Centro de Mediación Comunitaria ya intervino en más de 70 situaciones problemáticas. El proceso es gratuito, confidencial, voluntario y para iniciarlo no se necesita el patrocinio de profesionales de la abogacía.

Perros que ladran todo el día o que causan temor, ruidos que molestan, disputas por espacios de estacionamiento, filtraciones de humedad, basura acumulada, raíces que levantan veredas, humo y olores indeseados… Son problemas cotidianos que desgastan la convivencia e incrementan el malestar entre vecinos o instituciones. Por ello, su solución tiene un valor sumamente importante.

Y para llegar a ese acuerdo, sin la necesidad de judicializar el problema en cuestión, en nuestra ciudad funciona el Centro de Mediación Comunitaria, que depende de la Secretaría de Seguridad y Prevención del Municipio y funciona en Jacob 662, de lunes a viernes de 8 a 14 horas.

“La mediación comunitaria es gratuita, confidencial, voluntaria y para iniciarla no se necesita el patrocinio de profesionales de la abogacía”, explica Romina Buzzini, subsecretaria de Prevención y Relaciones con la Comunidad.

“Es un proceso de diálogo entre dos o más personas o instituciones afectadas por una problemática, guiado por un mediador o mediadora, en la búsqueda de una solución consensuada de la controversia que los afecta”, agrega.

Su objetivo es que las partes enfrentadas encuentren en la Mediación Comunitaria “un espacio de diálogo” y también la ayuda gratuita de “un profesional neutral” que pueda facilitar la comunicación entre las partes y proponer caminos de solución.

“Este proceso puede ser la diferencia entre un simple problema y un conflicto que termine con graves consecuencias para los involucrados”, destaca Buzzini.

La Mediadora Comunitaria de la Municipalidad de Campana es la Dra Raquel Abdul. “El rol del mediador no es imponer una medida, sino que, al tratarse de un proceso voluntario, busca un acuerdo en base a los intereses de los propios involucrados”, marca sobre su función.

Si la mediación comunitaria resulta exitosa y las partes alcanzan un acuerdo, la mediadora define un seguimiento del cumplimiento del pacto, quedando a disposición de las partes para responder consultas o inquietudes.

“Lo positivo de esto es que, más allá de la disputa que se trate, el punto de partida es que las dos partes tienen un objetivo en común, que es resolver el problema y eso ya de por sí es un avance significativo. En la mediación se pasa del enfrentamiento a buscar juntos la solución al problema”, señala Abdul.

En nuestra ciudad, el Centro de Mediación Comunitaria ya intervino en más de 70 situaciones problemáticas, logrando llegar a un acuerdo con las partes, logrando así preservar la convivencia vecinal.

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MATERIAL APORTADO POR EL CIMOPU FUE CLAVE PARA  ESCLARECER UN ROBO A UNA CASA CENTRICA

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Las cámaras del CIMoPU, las lectoras de patentes y el trabajo del Gabinete Forense fueron fundamentales para identificar el vehículo en que se movilizaba los autores de un escruche en Laprida al 500. Así se concretó un allanamiento en CABA, donde se secuestró la camioneta utilizada y se recuperó parte de los elementos robados.

Tal como se conoció la semana pasada respecto al esclarecimiento del hurto de dos motos, la tecnología incorporada por la gestión del intendente Sebastián Abella para el área de Seguridad del Municipio volvió a ser clave para la investigación y el esclarecimiento de un ilícito.

En esta oportunidad, las cámaras del CIMoPU, las lectoras de patentes y el trabajo del Gabinete Forense fueron fundamentales para identificar el vehículo utilizado para concretar un robo en una casa ubicada en Laprida al 500.

Según informó la Secretaría de Seguridad y Prevención Ciudadana del Municipio, el hecho ocurrió el pasado 15 de junio en horas de la mañana, en ausencia de los moradores de la vivienda. Pero tras un “minucioso análisis” de las cámaras de la zona y de las lectoras de patentes se logró establecer que los autores del robo se movilizaban en una camioneta Volkswagen Amarok de color gris, al tiempo que se identificó su dominio y los lugares por los que ingresó y egresó de la ciudad.

Con esa información a disposición, la UFI interviniente y efectivos de la DDI Zárate-Campana avanzaron en la pesquisa, logrando precisar la identidad del titular y su domicilio como así también que, a través de las redes sociales, estaba ofreciendo a la venta distintos elementos electrónicos que coincidían con lo robado.

Por ello se libró una orden de allanamiento, procedimiento que fue concretado junto a Policía Federal por tratarse de un domicilio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Así se logró secuestrar el vehículo mencionado y recuperar parte de los elementos sustraídos de la casa ubicada en Laprida al 500, al tiempo que se elevó el pedido de captura del sujeto identificado.

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