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A 20 años de la muerte de Luis Rubén Di Palma

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Luis Rubén Di Palma, uno de los mejores pilotos en la historia del automovilismo argentino, no sólo fue conocido como “El Loco de Arrecifes” sino también por haber ganado una competencia de Turismo Carretera, con sólo 19 años.

A dos décadas de su desaparición física, la figura del otrora crack se agiganta cada vez más, a punto tal que sostiene un record que sólo algunos pocos privilegiados pueden ostentar: ganar con las cuatro marcas una carrera de TC, la más popular de las divisiones del automovilismo local.

Ese sábado 30 de septiembre de 2000, el creador de la dinastía Di Palma (luego corrieron sus hijos José Luis, Marcos y Patricio, además de sus nietos Luis José y Stéfano) se mató a los 55 en un accidente aéreo, haciendo verdad esa premonitoria sentencia de que “me voy a morir mucho antes de volverme viejo”.

En la fatídica jornada de su muerte, el “Loco” amaneció trabajando en su taller para acondicionar un Torino que debía volver a las pistas.
Desde La Pampa, su hijo Marcos, quien debía clasificar para una carrera del Top Race, le pidió a través del teléfono: “Papá, dame una mano para carburar el motor”.

Sin demorar nada, Luis se subió casi como acto reflejo al helicóptero Bell 402 y partió en ayuda de uno de sus descendientes.

Pero el “Viejo” o “Loco” nunca regresó a su Arrecifes a seguir en el armado del Torino, porque a las 17.30 de ese sábado fatídico, su helicóptero cayó en el campo “10 de noviembre”, a 30 kilómetros de Carlos Tejedor.

La noticia estremeció al mundo automovilístico, sin distinción de generaciones. Todos sabían qué significaba el mayor de los Di Palma para la actividad.

Otra gloria de Arrecifes, Carlos Pairetti (excampeón de TC en 1968) dijo sin dudar, cuando se lo consultó: “(Luis) Di Palma fue uno de los mejores cinco pilotos que dio la historia de este país”.

Otro coterráneo como José Froilán González, subcampeón de Fórmula 1 en los ’50, se pronunció en idéntico sentido y sostuvo que “el ‘Loco’ fue un grande en todo sentido”.

“Un día nos invitó don Luis Landriscina a su pueblo, Villa Ángela, en el Chaco, y le dije a Di Palma que viajemos juntos”, reveló Froilán, ganador de la primera carrera que obtuvo Ferrari en la Fórmula 1, en 1951. “Me dijo que iríamos en su helicóptero pero se entretuvo jugando al fútbol”, agregó el “Cabezón” González, en un recuerdo periodístico que difundió el sitio Campeones.

“Al final salimos pero era de noche. No quería desconcentrarlo y no le hablaba, pero este tipo, de repente, aterrizó con la única referencia de dos autos con los faros encendidos al comienzo y final de una pista. Lo quería acogotar del susto que tenía”, narró Froilán, que falleció en 2013.

Di Palma nació el 27 de octubre de 1944. De niño ya hacía travesuras con la moto de su padre por las calles de Arrecifes y él mismo reflejaba que aprendió a “poner marcha atrás a 130 kilómetros por hora, con el Bergantín” de su progenitor.

Se hizo amigo de otro excorredor, Carlos Marincovich, y trabajó en una parrilla llamada “El Patrullero”.

Pero Luis Rubén pretendía un empleo en un taller y lo consiguió, primero, barriendo el lugar donde se preparaba la máquina de “Tim” Pairetti.

Un día, un señor llamado Julio Castellani pretendió comprar un camión y, como parte de pago, dejó una cupé Ford de TC. Los mecánicos del taller le dijeron al “Loco”: “Te lo vamos a acondicionar para que corras en el Gran Premio Argentino de Carretera”.

A Luis Rubén le brillaron los ojos cuando abrieron el portón y vio entrar el automóvil. En la segunda etapa de la carrera, Di Palma volcó y abandonó.

Aunque su acompañante, Roberto Aguirre, abuelo de Valentín, hoy figura del TC, le dijo a todo Arrecifes: “Estamos en presencia de un futuro campeón”. Por supuesto, todos le creyeron.

El 30 de mayo de 1964, con sólo 19 años, Di Palma ganó la Vuelta de Arrecifes, con una cupé Chevrolet. Dos años después se impuso en el autódromo de Buenos Aires con Dodge, mientras que el 5 de octubre de 1967 triunfó en Junín, con un Torino.

Pero el crack de Arrecifes se dio el gusto de ser el primero en cruzar la bandera a cuadros en Buenos Aires, en compañía de su hija Andrea, el 13 de septiembre de 1998, con Ford, cuando el documento marcaba que era “un pibe de 53”.

La hazaña de Di Palma de ser el ganador más joven del TC, la quebró el afincado en Arrecifes, Tomás Catalán Magni, quien a los 18 años, 6 meses y 30 días, festejó en 2017 en pareja con el chaqueño Juan Manuel Silva en los 1.000 kilómetros del TC en el porteño autódromo Oscar y Juan Gálvez

Di Palma integró la llamada “Misión Argentina”, que corrió en 1969, con automóviles Torino, en el tradicional trazado de Nürburgring
“Fue un trabajador obsesivo, incansable. Tuvo un talento y un coraje inigualable”, sostuvo Oreste Berta, el preparador de motores conocido como “El Mago de Alta Gracia”.

Di Palma fue campeón de TC en 1970 y 1971 con Torino, en Sport Prototipo (1971 y 1972), con Berta Tornado; Fórmula 1 Argentina (1974 y 1978), con Berta Tornado y Pianetto Dodge.

El “Loco” también se adjudicó un campeonato de TC 2000 (1983), con un Dodge 1500; y uno de Supercart (1993), con un Torino.

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