El valor de la alimentación Destacado

  • 15 Abril, 2017
  • Publicado en Vida y Ocio
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Nuestro cerebro también depende de una buena nutrición. Por lo tanto, es esencial llevar una dieta completa, variada y equilibrada, de modo que aporte todos los nutrientes que el cerebro necesita y que cuide también la salud cardiovascular porque lo que le hace bien al corazón, le hace bien al cerebro.

 

Como todos los chicos, a la hora de la merienda me gustaba ver dibujitos animados. Uno de los que en esas tardes en Salto, mi pueblo, me encantaba era Popeye, el marinero de voz áspera, músculos marcados y pipa, que lograba transformarse en superhéroe gracias a desarrollar una fuerza poderosa luego de comer una lata de espinacas. Más allá de tener todos los estereotipos, había algo de cierto: la buena o mala alimentación impacta en nuestras capacidades.

uestro cerebro también depende de una buena nutrición. Diversas investigaciones muestran que las dietas tradicionales mediterráneas, escandinavas y japonesas ayudan a mantener un bienestar cognitivo y psicológico. La ciencia ha demostrado que la malnutrición y la desnutrición están asociadas con alteraciones cerebrales y un impacto cognitivo. Asimismo, diversos trabajos científicos preliminares muestran que ciertos alimentos (o componentes de alimentos) podrían aliviar algunos síntomas psiquiátricos.

Un ejemplo son los ácidos omega-3, que se encuentran en algunos tipos de pescados y mariscos, e incluso algunos científicos sostienen que podrían tener un efecto protector frente a la depresión y el deterioro cognitivo. Los antioxidantes, que se hallan en frutas secas como nueces y almendras, aceites vegetales, té verde, cacao y tomate, también parecen estar involucrados en la salud cerebral. El consumo crónico de grasas saturadas y las grasas trans se relacionan con el riesgo de presentar deterioro cognitivo y demencia.

¿Cómo se pueden explicar estas correlaciones entre el consumo o la falta de determinados alimentos y la salud del cerebro? La hipótesis es que una alimentación saludable tiene un rol importante en la salud neuronal y protegería al organismo de procesos inflamatorios asociados con trastornos como la depresión, la bipolaridad y la enfermedad de Alzheimer. Por lo tanto, es esencial llevar una dieta completa, variada y equilibrada, de modo que aporte todos los nutrientes que el cerebro necesita y que cuide también la salud cardiovascular porque sabemos que lo que le hace bien al corazón, le hace bien al cerebro. Se destacan las llamadas “dietas mediterráneas”, que se caracterizan por ser ricas en frutas, vegetales, nueces, cereales integrales, pescado y aceite de oliva, y bajas en azúcar, alimentos procesados y carnes grasas.

Hace unos años se realizó en España una investigación multicéntrica llamada “Estudio PREDIMED” (Prevención con Dieta Mediterránea) para estudiar si esta dieta protegía contra las enfermedades cardiovasculares. Se evaluaron cerca de 7.500 personas y la respuesta fue favorable. Luego, los investigadores analizaron también la predisposición a padecer depresión entre los participantes y encontraron que aquellos que adhirieron a la dieta mediterránea tenían un menor riesgo de presentar depresión.

Para mantener nuestro cerebro en buen estado es fundamental sostener en el tiempo un estilo de alimentación saludable y variada, además de realizar actividad física con regularidad, tener un buen descanso, reducir el estrés, evitar el sobrepeso, controlar la presión arterial, el colesterol y la glucemia, tener una vida social activa y desafíos intelectuales. Así, el verdadero héroe de todos los días no se halla en la fuerza como la de Popeye, sino en la conciencia de cuidarse para vivir mejor.

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